DIVORCIOS E HIJOS

Cómo divorciarse de manera que se genere el mínimo sufrimiento posible a los hijos.

 Ante una situación de ruptura del vínculo matrimonial o de separación, hay parejas que se divorcian de todo tipo, pero en muchas de ellas se d la circunstancia de que tienen hijos.

No es agradable en ningún caso, independientemente de los motivos que hayan llevado a esta situación.

Es una situación que, en la inmensa mayoría de las veces se vive con frustración y dolor, como el fracaso de un proyecto y aunque el tiempo ayuda a poderle dar otro enfoque pues cuando estás en medio de todo ese proceso pues es muy difícil de gestionar.

Nos cuesta a los adultos, pero es que también les cuesta a los niños, por lo que tenemos que ser especialmente sensibles y especialmente cuidadosos con la forma de gestionarlo, ya que no queremos añadir más malestar del que ya de por sí implica.

Respecto a los hijos y, sobre todo, si son menores de edad, debemos sobre todo evitar que puedan ver a sus padres discutir o lo que es peor, que más allá de discusiones que se conviertan en peleas.

Los hijos tienen que mantenerse ajenos a las peleas de sus padres. Estas peleas se dan en el mundo de los adultos, es un contexto en el que los niños no tienen que entrar hay que evitar a toda costa exponerles a gritos menosprecios insultos y cualquier otro tipo de violencia.

No hay nada más doloroso como ver a las dos personas a las que más quieres y de quienes dependes, ver cómo se hacen daño el uno al otro.

Una vez que ya se ha tomado la decisión del divorcio hay que comunicárselo a los hijos. Va a ser necesario que lo hagamos adaptándonos a la edad los pequeños una máxima no daremos más información ni detalles de los que los pequeños necesitan conocer.

Es buena práctica el dar a los más pequeños la información mínima y, a partir de ahí, responder a las preguntas que nos vayan formulando.

¿CÓMO COMUNICAR EL DIVORCIO A LOS HIJOS?

La noticia del divorcio la tenían que transmitir los padres juntos, deben ser los padres y además los dos juntos quienes proporcionen esta información a los hijos para poder mantener un buen clima de confianza y de seguridad.

A partir de ese momento vamos a ver algunas ideas concretas para tratar este tema hay que transmitir la información de una manera clara sin ningún tipo de ambigüedad que pueda dar lugar a la confusión.

Es muy muy importante que no nos acompañen los menores a visitar al abogado y, mucho menos si aún no les hemos dado la noticia ambos cónyuges.

Aunque podamos creer que cobramos una especie de ventaja, pues al acompañarnos en los primeros pasos, les estamos poniendo de nuestra parte, nos debe preocupar su bienestar y no alimentar nuestra seguridad siendo acompañados por los niños.

Se tiene que explicar todo esto de una manera sencilla. Por ejemplo, pues que los papás y ya no pueden o que ya no quieren vivir juntos y que a partir de ahora vivirán en casas separadas.

 A partir de la información mínima que decimos y a partir de aquí, responderemos a las necesidades y ya las dudas que se nos plantean.

 Se tiene que transmitir el divorcio como algo definitivo que no tiene marcha atrás porque los niños necesitan estabilidad y expresiones como <ya veremos en el futuro>  <de momento> <por ahora> <durante una temporada> pues todas esas expresiones no hacen más que alimentar unas falsas expectativas que impiden  a los menores aceptarla la realidad de la nueva situación.

 Algunos padres caen en el uso de utilizar estas expresiones para minimizar el impacto emocional de la noticia o incluso dos porque ellos mismos no saben realmente lo que lo que va a pasar en el futuro.

Pero es que dejar esta puerta abierta, impide a los hijos que hagan el duelo por la pérdida que supone el divorcio.

Sería como si se muere el abuelito y le decimos que el abuelito se ha ido de viaje pero que seguro que un día de estos vuelve.

NO CULPÀR A MADIE

También es importante que no hay que culpabilizar a nadie el divorcio es una decisión tomada por dos personas adultas que no han encontrado otra forma de poder solucionar los problemas que tenían los hijos tienen una madre y un padre y ninguno de ellos tiene que ser percibido como el culpable de la situación-

Jamás y bajo ninguna circunstancia hay que hablar mal del otro progenitor. Tenemos que intentar proteger a toda costa la imagen y la opinión que el niño o la niña tenga de su madre y de su padre.

 Debemos insistir en lo necesario de insistir en transmitir a los hijos que los dos tanto su padre como su madre van a seguir queriendo tanto más que antes y que podrá ver al progenitor que no tenga la custodia pues tantas veces como quiera.

Puede ocurrir en ocasiones que aumenten los temores de los hijos,  así, después de la separación de los padres, puede tener el temor al abandono, porque los niños piensan pues si se ha roto la relación entre mis padres porque si va a mal y se peleaban por ostras pues bien se puede romper la mía con alguno de ellos porque también nos peleamos y nos enfadamos.

Debemos que dejarles claro a los hijos que esto es algo que no va a suceder si hemos acordado por ejemplo que será el padre quien se irá de casa una vez hecho oficial la separación pues es importante que esto suceda en un plazo de tiempo corto.

 Después de dar las noticias por ejemplo al día siguiente o a lo largo de ese fin de semana en caso contrario lo que sé lo que pasará es que quizá se está alimentando en los hijos una esperanza por la reconciliación.

 Tampoco debemos adelantarnos a los acontecimientos, si todavía no están claros todos los detalles pues mejor aplacemos la conversación hasta que lo tengamos todo claro.

MANTENER NORMALIDAD EN LAS ACTIVIDADES

Una vez producida de forma efectiva la separación, se deben tratar de mantener lo más constantes posibles las rutinas infantiles: el colegio, amigos, actividades etc.

Es importante facilitar la relación con el otro progenitor, especialmente con el que no tiene la custodia. Esto implica llamadas de teléfono o fotos, mensajes, visitas presenciales lo que haga falta; es decir que lo único que va a cambiar es la relación de convivencia entre sus padres, no pierden a su madre ni a su padre.

Debemos tener en cuenta que, en la formación y cuidado de los hijos en España, no se pone acento en la salud mental de los niños, ni por los colegios ni por la sanidad, quizás en el futuro sería un vértice a tener en cuenta. Bueno pues dado que esto es así, es responsabilidad de los dos de la madre y del padre mantener una buena comunicación para asegurar el bienestar de los hijos y buena comunicación y estar atentos a los problemas que les pueda surgir.

 Si es importante mantener cierta coordinación en aquellos temas de salud en general, en aquellos asuntos de salud mental es aún más importante.

Debemos anteponer ante todo el bienestar de los hijos, pues si no es así, estos perderán mucho más que lo normal de las consecuencias del divorcio.  Bajo ningún caso podemos dejar que los menores perciban que hemos perdido el respeto por el otro progenitor y debemos tener siempre en cuenta, a la hora de tomar decisiones a los hijos en el centro de todas las decisiones y sus prioridades.

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